DE CUÁNDO VERA FOGWILL ME RETÓ POR DECIRLE A JULIETA ORTEGA QUE HABÍA ESCRITO UNA CRÍTICA NEGÁNDOME A VER TODA LA PELÍCULA

unnamed-2

Esa noche en la que me junté a comer chinchulines con Julieta Ortega y Vera Fogwill en Parque Chas ocurrió simultáneamente al BAFICI. La noche anterior, y habiendo visto quince minutos de la película, apreté ‘stop’ y escribi una reseña sobre la película de la que todos, en esa olla a presión de irrelevancia, hablaban. Canalizando el rumor como creo que le gusta hacer, Julieta Ortega sacó el tema en la mesa y ya que había escrito una critica al respecto, me pregunto si la había visto a lo que respondí un ‘ni en pedo’ con cierta contundencia.  Y dijo, carreteando para tomar pista y elevarse moralmente: ‘Y sin haberla visto escribiste una crítica?’. Cuando volvíamos caminando a la casa de Vera Fogwill y ya despachándose sobre la supuesta ‘maldad’ de Julieta Ortega, Vera empezaba a carretear la pista central para elevarse y decirme desde algo mas arriba: ‘Al nivel que ya llegaste, no podes andar diciendo por ahí que hiciste una critica sin haber visto la pelicula porque eso es poco serio’. Yo ya intuía que era mejor callar y dormir.

lisandro-lopez

Personalmente y lo digo como critico de arte profesional, creo que hacer una critica sin ver el objeto de la critica lejos de un acto de inmoralidad (o falta de seriedad) puede llegar a ser parte de la critica. Yo diria que eso se aplica la mayoria del paisajismo literalista desde, por ejemplo, la obra Lisandro Alonso. En el caso de Edgardo Castro, la diferencia es que en vez de retratar un achero yendo del punto A al punto B como en Alonso, en ‘La Noche’ una cámara sigue a un tipo chupando pijas de tugurio en tugurio. Básica y estructuralmente, lo mismo. Esto es, desde ya, algo que sólo puede shockear en el pacato y drogado Buenos Aires Palermitano. Eso era radical hace treinta años, hoy lo punk es parar la pelota y cortar la toxicidad. Lo punk es no engancharse en la locura ajena. Lo punk es transformar lo poco que se tiene en algo que pueda hacer la vida mejor para otro. Un amigo que suele ser el tipico putifino superficial me pidio que intercediera ante Alexandra Kehayoglou para conseguir una de sus codiciadas alfombras. Cuando le dije que él no era el tipo de coleccionista para eso, me paró en seco y con su tono deliberadamente abordado -no es ningún boludo- dijo una verdad que me dejó pensando: ‘Cañete, yo no soy coleccionista. No me gusta acumular cosas. Qué hace uno cuando se muere con todo eso. Yo sólo me acerco a lo que me gusta’. Gran verdad.

unnamed

Es que, la cuestión es el tiempo y si uno se respeta y no quiere vivir la pequeña muerte de la pose a la que hacía referencia Roland Barthes, tiene que ser honesto con sus propios principios y negarse a someterse a los tiempos del director de una película literalista sin narrativa en la que la supuesta ‘genialidad’ radica en el tener cautivo al espectador (y aburrirlo) durante la performance de la mirada. La diacronía de la música y del cine como medios hacen que uno tenga que firmar una suerte de contrato tácito con el director en el que se compromete a suspender el descreimiento y creer que lo que pasa está realmente pasando. Pero para esto el director tiene que hacer lo tuyo y aportar el trabajo que viene de la mano de la intencionalidad. No puede, simplemente, como Jazmin Lopez, Lisandro Alonso o Edgardo Castro realizer una serie de elecciones puestas en formato de cine para generar una reacción del espectador y pretender que eso sea considerado como arte. No es ni siquiera relevante. Es por eso que reclamo el derecho a criticar sin ver, al menos, en su totalidad porque tengo una vida por vivir y el vivir esa  vida hace que mi critica tenga relevancia. La relevancia que este tipo de pajas mentales no tienen. J A T

‘LA NOCHE’ DE EDGARDO CASTRO FASCINÓ A LOS BASOFIES DEL BAFICI PERO ES LISANDRO ALONSO APLICADO AL PAISAJE SEXUAL

loveartnotpeople