EL DEPRESIVO SE ESCAPA DEL CONFLICTO PARA FORTALECERSE Y PODER, FINALMENTE, SUPERARLO

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Yo sufro de depresión. Si bien hace unos meses deje, por decisión propia el Prozac, medicación que me hacía engordar y me hacía vivir en el marco de ese cuadro, siempre un poco demasiado lejano que es mi vida. La depresión es una enfermedad mental que puede transformarse rápidamente en una enfermedad del alma. En el Juicio Final de Miguel Angel en la Capilla Sistina, el melancólico pintor se representa asimismo siendo sostenido sin alma y siendo sólo piel por una figura desnuda que flanquea a Cristo. Con la depresión uno siente que la energía se fue y algo lo agarra desde adentro de los ojos y tira hacia abajo y atrás. Es el abismo mas real que existe.

A través del blog mucha gente se me acercó. La mayoría de ellos con mucho cariño. Algunos de ellos se transformaron en mis amigos y esto sobrevino con el riesgo de olvidarse que yo no soy, stricto sensu, igual a ellos en el sentido que, en el marco de una sociedad culpogena, agresiva y co-dependiente como la Argentina, tengo que protegerme, aislandome para no desestabilizarme y asi caer. Una de las razones por las que vivo en Inglaterra es esa. Allá los niveles de culpa diseminados en la sociedad son significativamente menores. Esa desestabilización puede venir de la mano de un comentario que enciende una chispa en mi espíritu y hace rápidamente metástasis. Ese territorio no es el de la razón sino el de algo mucho más fuerte y potente. El mundo de las semblanzas. El interior de uno como el espejo de algo que, muchas veces, no se puede o no se quiere ver. Dicho de otro modo, si aquellas personas (supuestamente…) ‘normales’ van linealmente através del problema, yo tengo que evitar ese problema para así fortalecerme y poder entrarle, un poco más tarde, desde un ángulo que me de alguna chance tanto de resolverlo como de sobrevivir. Esto puede parecer mera retórica pero es literalmente asi y aquellos que padecen esto saben de lo que hablo. Dicho de otor modo, si el ciego va con el bastón tocando la pared para poder tantear su camino, el depresivo tiene que escapar o taparse los ojos y los oídos para fortalecerse y volver con ímpetu. Es por esto que durante los tres años de blog, tuve que dejar muchos de esos amigos que se acercaron pensando que yo tengo una fuerza que, obviamente, no tengo. Mi fuerza es, sin dudas, de otro tipo. Y fuerte, déjenme decirlo, soy…

UnknownEl tema es que yo no sólo sufro de depresión sino que también sufro de otra enfermedad mental llamada adicción. La mala noticia es que estas son enfemedades con pésima prensa. Mi amiga Francis, a quien tuve que dejar de ver por el peso de sus propias palabras, siempre decía que a ella ‘los depresivos no le gustaban porque la tiraban abajo’. Por su parte la adicción es una enfermedad que siempre viene acompañada de condena social ya que se supone que uno ‘se la busca’. La primera es una enfermedad muchas veces injustificable (‘…cómo te vas a deprimir con todas las cosas lindas que tenes en tu vida’) y la segunda es una enfermedad, muchas veces, entendida como una elección (‘si tomás drogas, necesariamente, te hacés adicto’).

Lo cierto es que no se sabe si la adicción es genética o no pero es una enfermedad que está relacionada no sólo con el consumo sino con la generación de las condiciones y el contexto que a uno lo hacen ‘consumir más drogas’. Como el Narciso de Caravaggio es una enfermedad que solo existe en un circulo vicioso. Dicho de otro modo, la adiccion es una enfermedad de ‘auto-obsesion’ (‘el mundo esta contra mi y mis tragedias son las mas grandes que hay’…ponele! ) y de ‘pesimismo’ (‘hoy gano poco y morire solo y comido por los gatos porque nunca ganare mejor’).

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No se sabe si la depresion lleva a la droga o no, lo que si se sabe es que quimicamente genera un desequilibrio que cuando uno deja de tomarlas se hace carne sin el aliciente previo del alcohol o el ruido de la droga. Es ahi cuando uno tiene que estar contenido. Es por eso que no hay cosa mejor para un adicto que otro adicto. Entre nosotros nos entendemos y lo mismo puede decirse para un depresivo. El adicto y el depresivo tiene otro tiempo de recuperacion de los shocks y los problemas. Al principio las malas nuevas lo aturden, luego hace el esfuerzo de no pensar que ‘este es el final y aca se termina todo’ y finalmente con esa distancia puede encarar los problemas. Es algo asi como una discapacidad mental. Pero no son pocos. Estan por todos lados. Yo los reconozco por la mirada en la calle y estan en todos lados. Son tu hermano, tu marido, tu novia y tu mama. JAT

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