EL ERROR DE DEJAR A VERA FOGWILL OCUPAR, AL MENOS POR UN INSTANTE, EL ROL DE HIJA

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Argentina es un país en el que la culpa y la extorsión suelen ser usados con fines perversamente igualadores. Abundan las historias de los amigos ‘Caballos de Troya’ que plantean la amistad como lealtad sólo para traicionarla desde adentro y, desde ya, cuando digo ‘desde adentro’ no me refiero a un ámbito meramente geografico sino al de la comunión de espíritu que supone la amistad. Me refiero, por ejemplo, a esos amigos que te traicionan porque fueron a la escuela con vos…porque te quieren demasiado. Por supuesto, como en toda extorsión, esta traición no ocurre de frente sino que es camuflada en lo que podríamos llamar ‘el buenismo Rioplatense’ que confunde hacer el bien con actuar la bondad para reconocerse como heroe en una narrativa que uno quiere imponer a los demás. Creo, sin embargo, que el limite de toda amistad es el daño calculado.

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Vera Fogwill se ofreció a ayudarme con un par de trámites de mi mamá ante la emergencia que un compromiso en el exterior planteaba. Esto es algo que hizo de buena voluntad aunque su buena voluntad sólo funciona en esa autopista narcisista del que controla la realidad como si esta fuera algo gerenciable y como si la eficacia de ese gerenciamiento fuera indicador de amor. Lo que, al principio, era llevar en un taxi termino en una diagnostico y plan de acción que involucraba las conductas de madre e hijo. En otras palabras, su propio narcisismo le hizo creer que la vejez tiene solución sin darse cuenta que querer controlarla es querer tapar el sol con las manos y la persona que encontró en el control un páramo para evadir el trauma de ser hija de ese padre (según lo escribió ella misma en su recordada nota en Página 12) terminó, inevitablemente, transformando un ‘andá tranquilo que te doy una mano hasta que vuelvas’ en un ‘hijo de puta, tu mamá está rezando por vos mientras debería estar rezando por ella’. El que ha leído este blog sabe que mucho se puede decir de mí pero mal hijo, lo que se dice mal hijo, no soy. Además, hay algo turbio en meterse en los rezos de una madre para con su hijo. A no ser que se los envidie. Hasta dónde puede llegar la vocación de control atrevás de la dosificación de la culpa? Y, dicho sea de paso, uno nunca tiene que rezar por uno mismo sino por otros y eso es lo que hacía mi mamá. Pero por qué estamos hablando de esto?

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En realidad ese insulto invasivo de la fe de mi madre fue la respuesta a un pedido de mi parte de que no hiciera publica su ayuda y mucho menos que contara detalles de la intimidad de mi mama y de la mía a una persona que conoció en uno de mis cursos en los que participó a modo de investigación para la película que estábamos haciendo juntos.  Este pedido de discreción que para muchos sería de sentido común fue visto por ella como una afrenta que merecía, según sus propias palabras, una reacción en forma de ‘insulto calculado’ para generar dolor. El insulto calculado no solo fue verbalizado sino que se transformó en algo mucho más poderoso al bloquearme en Whatssap, estando yo en Roma, habiendo tenido una reunión con el oncólogo de mi mamá, sin responder a mis reiterados mensajes pidiendo la información que mi mamá, confundida (más que probablemente por ella) ya no me sabía dar.  Sin ir más lejos, tuve que mandar un email a los médicos de mi mama con copia a ella preguntándole por los estudios que determinarían si mamá tiene o no cáncer por el simple hecho de que en algún momento tomó la decisión unilateral de ofenderse por pedirle que no se cobre la no requerida ayuda con chismes sobre los diagnósticos que ella, de motu propio y sin ser requeridos, decidió darle a mi madre. Su modo de venganza fue privarme de esa información estando trabajando en el lugar a donde ella misma me dijo que fuera y ‘que me quedara tranquilo’. Todo esto mientras estaba llegando de regreso al país. Es posible que la hija de Rodolfo Fogwill no pueda entender al amor sino es infringiendo el peor tipo de dolor psíquico. Es más, cuando le dije que no avanzara más porque, después de todo, yo sufro de depresión, no se privó de dar un último diagnostico y este fue que los médicos se equivocaron al diagnosticármela porque un depresivo ‘no se puede mover de la cama’. Quizá era allí donde me queria tener. Inmovilizado y…en la cama.

En términos personales, fue muy difícil remontar el ‘insulto como una construcción retórica’ para dañarme (según ella misma me confesara despues) y  también el meterse en los rezos de una madre,  sin mencionar, el haberle dicho a mi mamá que ya era hora de llevarla a un hogar de ancianos… para ciegos. Obviamente, mi amistad con este Caballo de Troya llegó a su fin en el momento de la enunciación de esas palabras conjuradas para causar dolor.  A nivel profesional, por su parte, no sólo había abusado de la confianza por mí dada al dejarla interactuar con los participantes de algunos de mis cursos sino que también llegó al extremo de usar esos contactos para conseguir (muy precariamiente) un público que, al menos por un tiempo, celebrara su automonumentalizacion como heroina y protectora de madres ajenas, siempre y cuando se la dejara proclamar su ‘bondad’ a los cuatro vientos. Desde ya, esto quebró la confianza necesaria para dejarla dirigir una película escrita por ambos con un personaje llamado Rodrigo Cañete. Ese pasó a ser el límite.

En el Al-Andaluz medieval, los escribas del Corán en vez de usar el reglamentario y barato hueso de cordero molido en mortero y disuelto en aceite para hacer tinta negra usaban una costosa combinacion de aloe, henna de la India, musk del Tibet y sal de Chipre que aparentemente tenía los mismos resultados. La diferencia estaba en la intencionalidad elevada al modo de ritual. Segun Mahoma, la palabra era más sagrada que la sangre del martir. Por su parte, en el Evangelio de Lindisfarne escrito por un aislado monje en la Northumbria medieval, las letras se ornamentaban al punto de la saturacion. Todo esto porque las palabras, creamoslo o no, tienen poder y nunca jamás deben usarse de manera calculada para hacer daño. Y desde ya a más luz, mayor oscuridad. Como no rezo por mí, hace varios días que sé por quién rezar. Aunque no debería decirlo….como tantas otras cosas. J A T

SI NO VISTE A VERA FOGWILL HABLANDO DE SU CENSURA POR PARTE DE AL REVISTA ANFIBIA TRAS ESCRIBIR UN ARTICULO SOBRE MI, ESTA ES TU OPORTUNIDAD

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