EL PERDIDO ARTE DEL BANQUETE Y LOS FESTIVALES COMESTIBLES RENACENTISTAS Y BARROCOS

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Un show increíble está teniendo lugar en el Detroits Institute of Arts y está dedicado al arte de los banquetes y los festivales comestibles en el Renacimiento y el Barroco. Originalmente organizado por el Getty Research Institute, ‘El Monumento Comestible: El arte de la comida para festivales’ fue curado por Marcia Reed y explora el arte efímero en el que la creatividad se expresaba através del sentido de lo comestible. Este tipo de arte fue casi seguramente más importante (y desde ya, más costoso) que la pintura en la ápoca y ha escapado a nuestra atención por el simple hecho de que fue…efímero.

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Desde ya, esto es lo más cerca que nos aproximamos al arte de performance en épocas del Renacimiento y por eso mismo, debemos confiar en documentos que reconstruyen el modo en el que la comida era presentada y los utensillos que se usaban para ello. La exhibición está estructurada en temas como ‘el festival de corte’ y ‘el monumento heraldico en la mesa construído con azúcar, flores y frutas’, por dar solo dos ejemplos. Lo cierto es que este show pone luz sobre un área de la invención renacentista muchas veces olvidada y sólo debe ser entendida desde la estricta perspectiva de lo alquímico y la percepción del mundo como estructurado a través de humores y ‘elementos’.

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Quizá, el banquete mejor documentado sea el del Senador Franceso Ratta en su Palazzo Vizzani en 1693 en Boloña. Dicho banquete existe en dos libros y 9 grabados que lo registran. Allí se ve una gigantesca mesa circular que permitia a los comensales igual vista de un centro de mesa monumental en el que una montaña de plata con cuatro representaciones alegóricas de los ríos y sus mascotas descansan bajo sus respectivas palmeras. Si miramos mejor, el centro de mesa contiene un universo de decoraciones mitológicas y sensaciones culinarias que abren toda una serie de nuevas avenidas de lectura. Un grabado de 1693 de Giacomo Mario Giovannini es la puerta de acceso perfecta a este mundo de fastos ya que describe dicha mesa dentro de una sala que oficia las veces de gabinete de curiosidades con una serie de espejos inclinados de modo tal de maximizar la vista y las sensaciones de los manjares.

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Ademas de banquetes exclusivos para la aristocracia, estaban aquellos puestos por la aristocracia a disposicioón del pueblo. Esto ocurría en tiempos en los que la propiedad privada y la pública se confundían y tambien los de democracia y oligarquía. En la exhibición del Getty, ahora en Detroit, es incluída la Cockaigne, un país mítico de banquetes en el que los campesinos tenían cierto respiro del peso de su vida cotidiana y todos los placeres físicos estaban, al menos por el tiempo de la performance del banquete, al alcance de sus manos. Il paese della Cuccagna era una construcción festivalesca en la que arcos triunfales, obeliscos y fuentes eran construidas con manjares y al son de una campana, el aristocrata dejaba que el pueblo destruyera los monumentos edibles y los comiera frente a sus propios ojos. Este tipo de práctica fue muy común durante el Virreinato español en Nápoles y en el show en Detroit se incluye una grabado de 1630 en honor al Duque Antonio Alvarez de Toledo que demuestra esto. Estos monumentos edibles eran llamados ‘trionfi’ y duraban lo que duraba la fiesta con un costo muchas veces superior al de importantes pinturas y objetos de arte.

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Sin embargo, los banquetes mostrados en este show son seguramente muy modestos comparados con los banquetes de las principales cortes de Europa. Esto se puede percibir a través de las disciplinas (elevadas al rango de ‘ciencias’) que se desarrollaron entorno de ellos. Por ejemplo, el arte del doblado de servilletas. En su Li Tre Tratati de 1639, un tal Matttia Giegher de Bavaria ilustra su texto con grabados de las muchas técnicas de doblado de servilletas al punto de ser designado profesor en dicho arte en la Universidad de Padua. Lo mismo ocurría con el arte de las esculturas en azúcar. Un grabado de 1587 de Frans Hogenberg muestra el banquete del Duque Julich Cleves Berg y Jakobea Von Baden conteniendo un universo de alegorías y criaturas exóticas todas hechas en azúcar. No faltan fortunas en nuestros dias que podrían hacer esto pero nuestros mega ricos buscan el consumo de más de lo mismo y no lo único de algo mejor. La diferencia entre nuestros dias y el Renacimiento parece tener un nombre y es el de ‘invención’. J A T

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