LO QUE GRINDR PONE EN EVIDENCIA ES UNA COMUNIDAD GAY ENFERMA Y DESESPERADA POR SU ATOMIZACIÓN

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En Londres, el sexo con drogas está totalmente institucionalizado, en el mundo gay. En los llamados ‘chillouts’ no se fuma marihuana y se relaja sino que uno se coloca sino, más bien, todo lo contrario. La intención de los ‘chillouts’ es recontradrogarse con otros y coger. Dicho de otro modo, los ‘chill outs’ son reuniones en los que la droga permite a un grupo de extraños ser gregarios y sexuales sin tener que lidiar con la incomodidad de haberse conocido minutos antes. El otro modo de referirse a este tipo de sexo es ‘chemsex’ y fue parte de mi vida durante varios años por lo que, en los términos de este blog, vale una reflexión.

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Al menos en Londres, las drogas usadas en este tipo de fiestas son la Mephadrone (un polvo que antes era de venta legal y se usaba como abono para plantas), el GBH (un liquido de sabor asqueroso que se aplica con una pipeta y se toma con jugo de naranja o Coca cola) y mi muy querido Crystal Meth (una sustancia cristalina que puede ser inhalada, fumada o inyectada y es conocida en el mundo gay como ’Tina’). En Argentina el sexo con drogas gira entorno de los poppers y la cocaina, lo que hace todo más liviano aunque, según entiendo, el GBH y también el Crystal Meth ya están apareciendo y esto debe ser fuente de preocupación.

En Londres, los ‘chillouts’ son un fenómeno vinculado con la crisis habitacional y el cierre de los bares gays en manos de la gentrificación de la ciudad. Dicho de otro modo, en una economía en la que la gente tiene que compartir departamentos para poder pagar el alquiler, los bares desaparecen y los ‘chillouts’ son organizados por hombres, generalmente mayores, que viven solos y pueden albergar fiestas privadas. La droga, generalmente, la lleva cada uno en lo que en inglés se llama ‘BYOB’ (‘Bring your own bag’).

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Yo diría que uno de los artefactos claves en los ‘chillouts’ son los cargadores para Iphones que deben ser utilizados durante las maratónicas sesiones de fornicación en las que los teléfonos se usan para buscar ‘el próximo culo o la próxima pija’. Siempre recuerdo a un amigo que me dijo: ‘No hay nada más deprimente que estar siendo cogido por alguien que, al mismo tiempo, está buscando su próximo garche en Grindr’. Yo me enfiesté con un jugador de rugby pelirrojo que arregló para que un brasileño viniera a mi departamento. Cuando el brasileño saludó, el rugbier ni contestó porque ya estaba buscando al pròximo. De este tipo de alienación hablo.

Grindr es la epitomización de la inseguridad sexual ya que promete a sus usuarios una cantidad ilimitada de partenaires sexuales con el menor esfuerzo. Uno solo tiene que gruñir frases como: ‘Sos activo o pasivo? Tenés lugar? Más fotos?’. No sé las siglas acá pero en Inglaterra también se usan expresiones como ‘chillin’, ‘h&h’ (o ‘horny and high’) y la muy difundida ‘p&p’ (o ‘party and play’). Podría decirse que Grindr es el sistema nervioso de esa anatomia del sexo casual gay urbano.

Pero por qué el sexo y las drogas parecen ser tan atractivos cuando van juntos? Además de por las razones obvias, tanto el sexo gay como las drogas han sufrido siglos de estigmatización, criminalización y patologización. Gran parte de esto es justificado si se tiene en cuenta que muchos, como yo, nos contagiamos HIV de esta manera. Sin embargo, la relación entre drogas y HIV no es tan unidireccional como puede parecer a primera vista. Si bien uno se contagia bajo los efectos de las drogas, las drogas también constituyen un lugar donde escaparse para aquellos que se contagian y no quieren afrontar dicha realidad. De manera diferente a mí, un amigo comenzò a tener sexo con drogas no antes sino después de contagiarse de HIV. En sus propias palabras: ‘Me sentí sucio y una mierda. La droga me ayudó a escaparme de eso ya que queria estar fuera de mí. Por supuesto, eso definió la forma de contactarme sexualmente con las otras personas. Muy rapídamente, ya no podia tener sexo sobrio’. Lo más interesante de lo que me dijo mi amigo cuando le dije que estaba por escribir sobre el tema fue que, según él, todo esto cambió el modo de tratar a sus parejas sexuales. Se volvió agresivo y oscuro. ‘No sentía deseo real por ellos. Solo quería usarlos y ser usado’.

Mucha gente que se relaciona de esta forma durante los fines de semana trabaja durante la semana y tiene una vida ‘normal’. Entre ellos hay doctores, abogados o candidatos a intendentes de Tigre. Creo que vale la pena hablar de esto para salir del maniqueismo de entender al sexo como o ‘hedonista y reventado’ o ‘hermoso y necesario como sea que sea’. Desde ya que yo mismo en este blog siempre oscilo entre estas dos posiciones y lo bueno seria atravesarlas para poder ver bien como entenderlas puede ayudarnos.

Lo cierto que desde que lo gay fue homologado con la vida à la Ricky Martin, en el mundo hubo un desplazamiento del discurso gay al seno de instituciones conservadoras como el matrimonio, por dar solo un ejemplo. Esto requiere de una narrativa consistente y a prueba de balas que puede resumirse como: ‘los gays no son diferentes que los heteros: viva la igualdad’. Esta es el argumento del ‘amor’ a la Ellen Degeneres. No importa quienes se amen ya que lo que importa es que se amen. Esto es verdad y nadie puede oponerse a esto. Pero…

Es cierto todos los seres humanos tiene deseos y necesidades. Sin embargo,  desde un punto de vista más societal, esto es una terrible simplificación. La cuestión del ‘sexo con drogas’ pone en evidencia, al menos para cierto grupo social, lo ilusorio y optimista de ese planteo. De hecho, los chill outs y las fiestas sexuales con drogas cumplen una función social y mas especificamente, responden a una necesidad humana que es la necesidad de conectarse con el otro de manera intima y táctil en un contexto urbano en el que es muy fácil sentir que uno esta hundido en un mar de gente sin hacer contacto con nadie. Esta ansiedad de una existencia atomizada es uno de los principales motores de Grindr y es por esto que el tema debe dejarse de plantearse como una excusa para la vehiculización del hedonismo de siempre y avanzar en una dirección más constructiva. Desde ya, la atomización de la existencia no es algo que afecte solo a los gays. Esto, tambien, afecta a los heterosexuales. Sin embargo, los heteros cuentan con un contexto cultural que constantemente reafirma y apoya sus tradiciones sociales, sexuales y romanticas. Los gay no.

Desde un punto de vista estrictamente sexual, hay varios beneficios de coger drogado. Para empezar, los gays empezamos nuestra vida escuchando chistes sobre lo que sera nuestra futura condicion sexual. Cuando uno llega a reconocer ese deseo homosexual, lo primero que uno hace es esconderlo y avergonzarse. Este secreto hace que nuestros primeros pasos sexuales tengan que ver con la  pornografia lo que, desde el vamos, plantea todo un modo de ver la sexualidad, el cuerpo y la intimidad. Hay cuestiones como la higiene personal, la lubricación, el dolor, los forros, el estigma del HIV, los problemas de erección y el cansancio que son corridos a un lado en un mercado gay que privilegia la perfeccion y la invinsibilidad. Por supuesto, la droga es la unica forma de sentir que somos perfectos e invencibles. Imagínense un mundo en el que un gay que intenta tener amigos sale a la cancha teniendo que lidiar con otros hombres gays como potenciales partenaires sexuales o lisa y llanamente  como competidores. Con quién habla un gay de sus problemas? Con su amiga hetero? Les puedo asegurar que ninguna mujer entiende de lo que hablo y esto, de por sí, pone mucha presion en los modos de relacionarnos de los gays. Los parametros de solidaridad son muy relativos y la maldad y los chismes están a la orden del día en base a la inseguridad que pareciera ser el unico rasgo que compartimos.

Cuál es la solución? Yo creo que está en el reforzamiento de los lazos de amistad y solidaridad entre gays. En dejar de pensar que el otro es una amenaza para ver al otro como alguien con el que se puede conectar como amigo a partir del respeto mutuo y la charla no sexual. Los gays queremos sentir que no estamos solos y para esto necesitamos cierto sentido de comunidad con gente que pasa por las mismas experiencias que nosotros. El conseguir esto hará que el Grindr deje de ser el modo (oscuro) que tenemos que elegir para no sentir todo el tiempo que estamos solos.  Qué pasaría si hubiera un GrindR para hablar de lo que nos pasa? J A T

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