LOPÉRFIDO NO FUE ECHADO POR LENGUALARGA SINO POR SU INCAPACIDAD PARA REVERTIR EL DESASTRE DEJADO POR HERNÁN LOMBARDI EN LA CIUDAD

13438954_10157140976810164_1655180850983454626_n-1‘Sos la persona que más quiero en este mundo y estoy inmensamente orgullosa de vos! Sos el que mas hizo por la cultura en los últimos tiempos y el cambio la cultura en esta ciudad desde ya hace,mucho años atrás! ‪#‎seguirasbrillandoenelcolon y desde ahí haciendo lo que más amas hacer sin nunca esperar nada cambió! y sin ambiciones q tengan q ver con el arte y la educación! Sos la persona más fiel , honesta,brillante y fuerte en tus convicciones q conocí en toda mi vida!’ (sic) fueron las palabras que, a modo de obituario como Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires recibió Lopérfido tras la aceptación de una renuncia que ya era varias veces insostenible.

Uno puede pensar que su salida tiene que ver con los dichos sobre el número de desaparecidos pero, al fin y al cabo, lo que no sostuvo a Loperfido en su cargo fue su incapacidad para reaccionar frente al desastre dejado por Hernán Lombardi en su paso por el Ministerio de Cultura de la Ciudad. Como punta de lanza de un evidente acuerdo entre el Diario La Nación y el Macrismo de Capital, Lopérfido contó con apoyo mediático hasta el final. Es sintomático que fuera Clarin quien anunciara en su tapa (un día después de que lo hiciera LANP) que Loperfido ya no estaba en su cargo.

Pero cuando Esmeralda Mitre habla del ‘cambio de cultura en la Ciudad’ pone el dedo en una yaga que, a esta altura, supura pus y tiene que ver con dos funcionarios (ambos del Pro) que dejaron tierra arrasada. El primero de ellos es, como dije, Hernan Lombardi, quien dedico su gestión en la Ciudad a hacer acciones de rédito politico inmediato con miras a la campaña presidencial en el todo se reducia a una foto a ser publicada en las redes sociales. Mientras esta ‘vidriera’ (estación de Messi en el Subte, murales con jugadores de futbol, recitales de Violeta, Regazzoni en Plaza Francia, y la lista sigue) era lustrada, el resto de la gestión quedó en estado de abandono. Para empezar el circuito teatral oficial porteño está destruido. En medio de una re-estructuracion y refacción poco trasparente y sin objetivos claros existen sospechas de que lo que se pretende es privatizarlos. Muerto Kive Staiff la unica voz que podía haberse levantado en contra del Macrismo fue la del ex Director del Ballet Contemporáneo pero su voluntad fue comprada con el cargo de Director de Asuntos Culturales de Cancilleria que no fue acompañado (a su pesar) con el rango de Embajador. La presencia de Jorge Telerman a cargo de algo inexistente es un insulto a la inteligencia de los porteños y obedece al pobre criterio de Loperfido de lo que significa la amistad y la lealtad politica. Sin ir mas lejos, Tellerman a sepultado a todo aquel con el que trabajó.

Hace unos días, una lectora se refería al vaciamiento y estado de derelicción del Centro Cultural Recoleta que ha dejado de ser un centro de exhibición de arte contemporáneo para convertirse en una suerte de centros de talleres y cursos para chicos y adolescentes en camino al desmantelamiento. Existen fuertes rumores de que la intención del gobierno es convertirlo en un centro comercial. Por su parte, La Usina del Arte y el MAMBA, en tanto destino en el ‘sur’ de la ciudad han fracasado ya que la asistencia de público es prácticamente nula. Las bibliotecas funcionan por inercia y el sistema de museos están totalmente abandonados al haber concentrado todos los recursos en el que maneja Victoria Noorthoorn.

La llegada de Lopérfido en lugar de revertir esto lo confirmó. Tras su inexplicable designación en el Colón, Lopérfido tuvo que ponerse al tanto de algo que exige años de formación pero ya era tarde. El resultado está a la vista y la temporada de Opera ha sido calificada por los entendidos como muy mala. Las pocas ideas que pudo balbucear en su gestion tienen que ver con ciertos aspectos ‘demagogicos’ de la cultura en donde la apertura de la misma a la sociedad es entendida como una ‘nivelacion para abajo’. Así, los cantantes populares inundaron nuestro mayor Coliseo y las pantallas gigantes con las tipicas mediocres peliculas del BAFICI terminaron en las villas (al menos, por un par de horas).  Eso no es politica cultural sino una pobre justificacion del rol del Ministro como programador y no como visionario. A no confundirse, a Loperfido no se lo echó por lengualarga sino por su ineptitud por revertir el desastre dejado por Hernan Lombardi. J A T

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