¿Qué diferencia hay para la ciencia entre enamorarse y emborracharse?

Vale, igual te parece una pregunta un poco tonta, pero en cuanto leas el artículo lo entenderás. ¿No has notado cuando te emborrachas y estás en ese justo punto intermedio, te sientes muy bien, sin ninguna necesidad de nada? Sí, ya sabes a lo que nos referimos: es un punto en el que somos felices, y en el que no tenemos nada de qué preocuparnos.

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Resulta que para la ciencia, es casi lo mismo enamorarse y emborracharse. Es decir, que tu cuerpo se siente igual en esos dos estados. Y es que ya desde hacía mucho, algunos estudios establecieron que había similitudes entre la oxitocina y el alcohol en el cuerpo: las dos te hacían tener una conducta social positiva, y además sienta las bases para tener confianza hacia los demás. No sólo eso, sino que ambos generan conductas como el altruismo o la empatía. Vamos, el estado en el que nos ponemos cariñosones cuando llevamos un par de copas de más.

La oxitocina, que también se conoce como “hormona del amor”, es la que nos hace que nos sintamos felices, pero también más relajados. Aún así, también tiene su parte mala, porque es lo que también conlleva a los celos, y a las agresiones. La Universidad de Birmingham es la que ha estudiado más recientemente estas similitudes entre el alcohol y la oxitocina.

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De hecho, se suelen mezclar estos dos elementos en las primeras citas, porque así nos relajamos y estamos más seguros ante la otra persona. Sin embargo, no hay que abusar de ninguna de las dos cosas, porque conlleva ciertos riesgos, que son los que hemos mencionado antes: aumenta el peligro de tomar riesgos innecesarios y afecta a nuestra sensación de miedo, que se suele desvanecer, aunque sea intermitentemente. En conclusión: para la ciencia, no hay diferencia entre estar borracho y enamorado. 

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