LA MÍMESIS NO ES NI JAMÁS HA SIDO EL ESPEJAMIENTO DE UN REALIDAD ‘FIJA’

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Hace unos días en este blog se dió comienzo al debate de la ‘mimésis’ a partir del post del artista Fernando Quirós en donde un tal Mario Alejandro Molano Vega de Universidad Nacional de Colombia planteaba que ‘desde el Renacimiento hasta el siglo XVIII, por lo menos, la mimesis ha pasado generalmente por imitación y las artes han sido tradicionalmente concebidas como “espejos” de una realidad que se supone fija y susceptible de ser transparentemente representada por la imitación del artista, para beneficio de las mentes confusas y gozo de las iluminadas’. Cumplo en expresar mi total desacuerdo con esto y creo que el modo en el que Molano Vega comienza denota un total desconocimiento del ‘teatro del mundo cambiante’ que la mimesis supone espejar.

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El modo en el que Molano Vega (y Fernando Quirós, supongo) presentan a Walter Benjamin y Theodor Adorno como ‘el más importante esfuerzo moderno por replantear dicho concepto más allá del privilegio de lo racional sobre lo sensible, de lo cognitivo sobre lo impulsivo y de las ingenuidades representacionales que implica el modelo de la imitación’, pone un poco de luz sobre la confusión que las, por así llamarlas, ‘teorias del significante flotante’ plantean en este debate al transformarlo en algo dicotómico en donde por un lado tenemos a la ‘mimesis fija, que transforma a la imágen reproducida en algo falso y menor’ y la ‘mimesis Benjaminiana que emerge como, ni más ni menos que la piedra angular para descentrar al sujeto’.

images-2Esta transformación desplaza a la ‘mimesis’ como espejamiento hacia una idea de la ‘mimesis’ como ‘proyección’. Esto lo dice Molano Vega en los siguiente términos: ‘En estas situaciones lo exterior es revivido como algo interior, en correspondencia con la definición Adorniana de la mímesis, según la cual el comportamiento mimético no imita algo sino que se asimila a algo diferente. El impulso mimético no debe ser entendido como una búsqueda de semejanzas físicas o formales. El más interesante aspecto de la mimesis benjaminiana y adorniana radica en que ésta se describe como una “facultad de proponer y hallar semejanzas que superan las analogías formales”.

images-1Pero cuando Molano parafrasea a Benjamin en las llamadas ‘analogías no-sensoriales, esto es, analogías que no intentan captar simplemente semejanzas físicas’ y que él describe cómo  correr tras una mariposa para atraparla, el infante debe mimetizarse con ella, lo cual no significa necesariamente hacerse parecido exteriormente a dicho insecto’. Molano esta haciendao colapsar en Benjamin ‘la teoría de las firmas’ segun la cual Dios ha hecho al mundo y a la naturaleza para que nosotros la usemos en nuestro provecho y con nuestros talentos para revertir lo hecho por Adan y Eva pero le da un giro psicologista (o surrealista?). Es por esto que Dios habría dejado señales reconocibles para que nosotros decodifiquemos. Esto no es ajeno a Benjamin en su texto sobre la comedia del siglo XVI en donde creo esta la clave para entender todo esto. Habiendo dicho esto, creo que el modo en el que el profesor Colombiano simplifica toda la cuestión es un ejemplo del modo en el que se usa a estos teóricos (Adorno o Benjamin) para cerrar debates en lugar de abrirlos. Además, demuestra un desconocimiento total de aquello con lo que empieza su planteo. J A T

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