CEGUERA MORAL: LA PÉRDIDA DE LA SENSIBILIDAD EN LA MODERNIDAD LÍQUIDA

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Por  Zygmunt Bauman   Leonidas Donskis (extracto del último libro de Bauman)
De los demonios a las personas terriblemente normales y cuerdas. ( pág 41 )
Leonidas Donskis:  En tu Modernidad líquida analizas la pérdida de privacidad en nuestros tiempos líquidos. En Vigilancia líquida, escrito junto a David Lyon, distingues claramente entre las primeras anticipaciones de la vigilancia masiva y la realidad en el terreno en nuestra época de vigilancia líquida. En definitiva, me parece que proclamaste que la privacidad ha muerto. Haciéndonos eco de Michel Foucault y Jürgen Habermas, podemos asumir que lo que sucedió desde el proyecto del panóptico hasta la colonización de la privacidad ha sido la derrota infligida por nuestra época a la idea del individuo autónomo. Si es así, la libertad política va camino de desaparecer. Y da la impresión de que estamos lejos de dar la voz de alerta ante dicha amenaza. En lugar de ello lo celebramos como nuestra recién adquirida seguridad y como una oportunidad para recordar al mundo nuestra existencia, a la manera de un reality show. ¿Es esta nuestra nueva forma de elogiar al Diablo? ¿Una alabanza líquida al Diablo?
 Zygmunt Bauman:  Una nueva forma, realmente, pero no de «elogio» del Diablo, no de un lánguido y autoindulgente regodeo en éxtasis que llegará cuando el pacto fáustico haya sido debidamente firmado y sellado, sino un deleite en los dones del Diablo ya recibidos, apropiados y consumidos, interiorizados y digeridos por todos nosotros(mientras somos apropiados, engullidos, consumidos y digeridos por él, algo semejante al «Alien» de la serie de películas bajo ese título). Y no es el viejo y conocido Mefisto de Goethe, en su forma ortodoxa o en la reencarnación actualizada de Istvan Szabo, sino un Diablo HTM («Hazlo tú mismo»): difuso y disperso, desregulado e impersonal y pulverizado y diseminado por todo el enjambre humano, produciendo miríadas de «agentes locales» posteriormente privatizados y «externalizados» hacia nosotros, hombres y mujeres individuales. Ya no es un diablo con una dirección, un cuartel general y un brazo ejecutor como los diablos de Zamiatin, Bulgakov u Orwell, o, en ese sentido, con un templo para conjurar y reunir a la congregación para una oración común; todos llevamos alfombrillas de rezo dondequiera que vamos, y cualquier calle servirá como lugar para las plegarias. Oramos en público, aunque (o debido a que) la liturgia y los libros de oración son autorreferenciales… Has citado mi conversación original con David Lyon, que desde entonces se ha convertido en una charla interminable, de la que, si me permites, voy a citar una de mis sugerencias:
En cuanto a la «muerte del anonimato» cortesía de Internet… sometemos nuestro derecho a la privacidad al sacrificio de nuestra propia voluntad. O tal vez consentimos la pérdida de la privacidad como un precio razonable por las maravillas que obtenemos a cambio. Ahora bien, la presión para entregar nuestra autonomía personal al matadero es tan abrumadora, tan cercana a la condición de un rebaño de ovejas, que solo unas pocas voluntades excepcionalmente rebeldes, audaces, resueltas y obstinadas intentarán resistir con empeño. De una u otra manera se nos ofrece, al menos nominalmente, una oportunidad, así como la apariencia de al menos un contrato bidireccional, y al menos el derecho formal a protestar y presentar una demanda en caso de infracción: algo que nunca se da en el caso de los drones mecánicos que nos espían sin pedirnos nuestro permiso. De todos modos: una vez que estamos dentro, somos rehenes del destino. La inteligencia colectiva de los dos billones de usuarios de Internet y las huellas digitales que tantos usuarios dejan en la red se combinan para que cada vez sea más probable que cada vídeo comprometido, cada foto íntima y cada e-mail indiscreto sea atribuido a su fuente, tanto si la fuente quiere que esto ocurra como si no. A Rich Lam, fotógrafo freelance que retrataba los disturbios en las calles de Vancouver, le llevó solo un día encontrar e identificar a una pareja sorprendida (por accidente) en un beso apasionado en una de sus instantáneas. Todo lo privado hoy se hace, potencialmente, en público, y está potencialmente disponible para su consumo público; y permanece para la eternidad, hasta el fin de los tiempos, ya que no se puede «hacer olvidar a Internet» algo que en algún momento ha sido registrado por alguno de sus innumerables servidores. «Esta erosión del anonimato es un producto de los servicios de redes sociales invasivas, cámaras de móvil baratas, páginas de almacenamiento gratuito de vídeo y fotografías, y quizá lo más importante de todo, un cambio en la opinión de la gente respecto a lo que debería ser público y lo que debería ser privado» [por citar a Brian Stelter]. Se nos dice que todos estos instrumentos técnicos son «de fácil manejo», aunque esa frase predilecta de la publicidad comercial alude, en un examen más atento, a un producto incompleto sin el trabajo del usuario, según el patrón de los muebles de IKEA. Y déjenme añadir: con la devoción entusiasta y el aplauso ensordecedor de los usuarios. Un Étienne de la Boétie contemporáneo probablemente estaría tentado de hablar no de una servidumbre voluntaria, sino de una servidumbre de bricolaje, hecha a sí misma…
GRACIAS, FERNANDO QUIRÓS!
MIRÁ EL TRAILER DE MI CURSO EN BUENOS AIRES. EL PASSWORD ES ‘LANP’


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El MuVIM mantiene abierta la exposición sobre la Modernidad republicana hasta el 22 de mayo

El Péndulo | Redacción.– La exposición ‘La Modernidad republicana en Valencia. Innovaciones y pervivencias en el arte figurativo (1928-1942)’, que se muestra en el Museu Valencià de la Il·lustració i de la Modernitat (MuVIM), se inauguró el pasado mes de febrero y continuará abierta hasta el 22 de mayo.

El marco histórico de la exposición incluye las postimetrías de la dictadura de Primo de Rivera y la efímera Dictablanda, los inicios del régimen republicano, el primer bienio (el ‘reformista’) y el segundo (también conocido como ‘negro’), los primeros meses de gobierno del Frente Popular, la Guerra Civil y los primeros años del franquismo.

La muestra, que reúne alrededor de 280 piezas (Foto-Abulaila).
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La muestra, que reúne alrededor de 280 piezas (Foto-Abulaila).

La muestra, que reúne alrededor de 280 piezas entre carteles de propaganda política y ferias taurinas, documentos oficiales de la época, periódicos y otros elementos contextualizadores, muestra las obras de artistas que defendieron la modernidad y la innovación, así como de creadores que permanecieron fieles a las tradiciones estéticas.

El diputado de cultura, Xavier Rius, declaró que “esta exposición está atrayendo un gran número de visitantes porque ha despertado tanto interés como se esperaba cuando el equipo del MuVIM estaba elaborándola con las nuevas líneas que han marcado un cambio de ciclo y de formas”.

Valencia Noticias

Miradas profundas: entre lo superficial de la modernidad

Exposicion fotogràfica, con fotos del antropòlogo- etnomusicólogo paraguayo, Guillermo Sequera.

Un dia de patineta caraqueña con los panas de la plaza, patinando y en la playa un descargue! Edicion: Daniel Sequera Musica: The Red Jumpsuit Apparatus – Fa…
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