RETRATAR PARAGUAYOS ANÓNIMOS EN SOLEDAD, EN MEDIO DE LA MULTITUD

SI EL ARTE ES PODER VER LA INTERIORIDAD DEL ARTISTA SIN QUE ESTE SIENTA NUESTRA PRESENCIA, DESDE ASUNCIÓN, GABRIELA ZUCCOLILLO TEMATIZA LA CUESTIÓN RETRATANDO ANÓNIMOS INMERSOS EN SUS PROPIAS INTERIORIDADES. LA SOLEDAD EN MEDIO DE LA GENTE EN EL PARAGUAY DE HOY.

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EL PANDA ALBINO LE ABRE LA PUERTA DEL CLOSET A SU HERMANO FRANCISCO MIENTRAS LA TIA NELLY MIRA A SOLEDAD AQUINO

La maravilla de la imagen es que funciona instantáneamente y, a primera vista, dice mucho más que las palabras. El Panda Albino rebotó en su dieta y vuelve, en gloria, a ser el Panda y en su emprendimiento pseudto-bagallero invita al hermano a hacer de 'diseñador' (a los  diecisiete años) y en el proceso lo transforma en una suerte de Michael Jackson quechua listo para salir del closet. Es interesante que el único que tiene cara de no importarle nada es el padre y su hermana Cande ya va en camino del precipicio con una mirada triste que pide ayuda. Lo  venimos diciendo en el blog desde hace rato. Mas en serio que en chiste pero cada familia es un mundo y esta familia decide exponerse por lo que el resultado esta a la vista.

La maravilla de la imagen es que funciona instantáneamente y, a primera vista, dice mucho más que las palabras. El Panda Albino rebotó en su dieta y vuelve, en gloria, a ser el Panda y en su emprendimiento pseudto-bagallero invita al hermano a hacer de ‘diseñador’ (a los diecisiete años) y en el proceso lo transforma en una suerte de Michael Jackson quechua listo para salir del closet. Es interesante que el único que tiene cara de no importarle nada es el padre y su hermana Cande ya va en camino del precipicio con una mirada triste que pide ayuda. Lo venimos diciendo en el blog desde hace rato. Mas en serio que en chiste pero cada familia es un mundo y esta familia decide exponerse por lo que el resultado esta a la vista.

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Yo creo que, a esta altura, el único logro creativo del Panda Albino es haber importado los gatitos que mueven las manos. Aunque seguramente los compra en China Town. Atención a las cade cade de Mica quien ya no se parece al padre sino a…. la madre.

 

Soledad Aquino, la madre de la bestia! Esta foto es una obra maestra del arte gossip. La mirada del padre, la mirada de la madre alineadas con el lente de la cámara! Un hallazgo.

Soledad Aquino, la madre de la bestia! Esta foto es una obra maestra del arte gossip. La mirada del padre, la mirada de la madre alineadas con el lente de la cámara! Un hallazgo.

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Paris Chanson Ginebra…todo dicho!

 

Leuco esta mejorando la onda, verdad? Lo conocí en lo de Lanata y no daba dos pesos pero ahora esta mas gauchito

Leuco esta mejorando la onda, verdad? Lo conocí en lo de Lanata y no daba dos pesos pero ahora esta mas gauchito

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Esteban Lamothe con pupilas bien dilatadas, mucha base y actitud de femme fatale.

Uy mira quienes están. Juno, Minerva y Afrodita. Yo quien vengo a ser? Paris? Por supuesto, no estoy esperando que ninguno de estos tres entienda de lo que estoy hablando...desde ya!

Uy mira quienes están. Juno, Minerva y Afrodita. Yo quien vengo a ser? Paris? Por supuesto, no estoy esperando que ninguno de estos tres entienda de lo que estoy hablando…desde ya! Dicho sea de paso, la cara de la Wally se esta yendo para un costado y parece no querer regresar. 

 

EL PANDA ALBINO Y MICHAEL JACKSON RECIEN SALIDO DE LOS JACKSON 5

EL PANDA ALBINO Y MICHAEL JACKSON RECIEN SALIDO DE LOS JACKSON 5

 

Choripane sigue estrenando ropa y nos alegramos por ella porque fueron varios años sin poder comprarse una prenda. Los problemas presupuestarios estaban rozando lo alarmante en el caso de la Chori.

Choripane sigue estrenando ropa y nos alegramos por ella porque fueron varios años sin poder comprarse una prenda. Los problemas presupuestarios estaban rozando lo alarmante en el caso de la Chori.

 

Y este pitufo sigue dando vueltas? Está medio apagaduchi, pobrecito...

Y este pitufo sigue dando vueltas? Está medio apagaduchi, pobrecito…

 

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Por qué los hombres argentinos posan como Mirtha Legrand cuando se ponen frente a una cámara? Atención a la boca entreabierta estilo Mirtha, el casco en lugar de la rosa blanca y el patita al frente…. triste y antierotico para empezar…

 

No se estaba muriendo este? Por lo visto no.

No se estaba muriendo este? Por lo visto no. Igual, viene con serios problemas presupuestarios lo que da la pauta que el primo no le paga bien. Esto es, indudablemente, otro capitulo en esa larga historia sadica, escrita por la Tia Nelly. 

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Hay que dejarse garchar por el deigord aputifinado con pepas redondeados y rodillas que señalan hacia su vagina (la de él por supuesto).

 

 

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‘EL RIESGO DE LA SOLEDAD, EL RIESGO DEL SILENCIO, EL RIESGO DE NO TENER INTERLOCUTORES VÁLIDOS’

 

TÍTULO ORIGINAL: LA LITERATURA ARGENTINA ES ESENCIALMENTE AGRÍCOLA

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Por Omar Genovese

Escribo porque quiero escribir. Es la primera enunciación del dogma que nos tiene atrapados como lectores. Así, de manera aterradora, les hago cargo de lo que me impulsa a presentar un libro. No porque quiera. No creo que sea pertinente presentar un libro. Los libros no se presentan. Ni para sí, ni para otros.

-Hola, soy José Libro.

-Qué tal, yo soy José Lector.

Este ridículo diálogo es improbable entre el objeto y el sujeto. Debo aclararlo. Pero lo interesante es cómo el autor de esta obra me entregó la muestra física de su esfuerzo. Miró el índice, y dijo que no, que era otro el ejemplar. Y me ofreció éste mismo, donde están marcados en lápiz los cuentos que él considera son importantes. La sucesión era: El oso del milenio, Micoficciones (que da título al ejemplar), La Traición de Jessi James, Migración y Coartada para una descripción.

Aquí tengo que hacer una confesión. Empecé a leer el libro siguiendo tal selección. Tomé la recomendación del escritor como una huella válida. Pero ahí entró el lector, ése don José, tan impertinente como el vecino que le dice al portero de un edificio qué mira, pedazo de buchón.

Estamos presentando este libro en una calle simbólica, Ravignani, que fue refugio del asesino de una adolescente, una pendeja que no había decidido aún qué hacer con el deseo. Hablo de Mangieri, el portero condenado por el homicidio de una niña indecisa, por más que su locura posesiva la considerara un desafío de placer absoluto, pese a su voluntad, pese a su muerte.

Para mí lo simbólico no es casual. Es resultado de una serie matemática misteriosa, y no por ella menos rica, me refiero a la cuestión brutal del resultado. Estamos a manos de absurdos ignorantes que consideran que un reflejo incierto es capaz de modificar el estado del mundo. Y no lo digo yo, lo decía Gabriel Báñez en sus novelas, como por ejemplo: Cultura. Estaba allí la peligrosa Gorda Vietnamita, el epítome de la corrección política.

Volviendo a la lectura. Comencé a leer Micoficciones en el orden subrayado del autor. Y lo abandoné, confieso, me rebelé a seguir su orden. Porque ante todo: yo soy lector, leo porque quiero leer. En el orden que brindan las páginas, por eso están ahí, con una evidencia física innegable. Son más relevantes que un monumento al muerto más célebre. La literatura, en esto, supera a toda arquitectura anclada en la perduración del mito.

El posmodernismo es un obstáculo al pensamiento. Alcanza comprobarlo con el criterio de monja explícita que ronda lo cotidiano del ser en sí mismo. El ser social. El absoluto político por el que esta sociedad de cuarta cambió la remera peronoide por el capitalismo correcto (o lo representó como suyo con furor intenso, se trata de contar muertos, nada más que eso…). Y aquí, cuando ingresa “la política” es donde ocurren las más fervorosas discusiones, todavía. De hecho, el partido recién electo se arroga el lugar de “la nueva política”.

Tal falacia (convengamos que auto titularse es la falacia primigenia, es asumir un rol que incluso no está claro cuál es, pero se asume con el caradurismo argentino ya tradicional), es como que ingrese a este lugar un sujeto con bigotito manillar, baja estatura, con sus libritos bajo el brazo y diga: “Yo soy el escritor”. Y se justifique enumerando las proezas encuadernadas que exhibe sin pudor: desordenar aleatoriamente el texto del Génesis (lo que explicaría el caos del universo), engordar Las hijas de Hegel de Osvaldo Lamborghini (lo que explicaría la Junta Militar de 1976), o su obra cumbre, una novelita de 10 páginas en blanco, que contiene todas las palabras de todas las lenguas.

Si tal sujeto apareciera aquí y se auto titulara escritor, debería ser linchado sin más. Tal insulto a la historia de la literatura no merece reflexión ante el mismo acto de justicia. Bien, a esto quería llegar: en Micoficciones está Kafka, en el cuento, en todo el libro. Si no saben qué es la justicia del tiempo lean las novelas y cuentos de Kafka. Porque existe una justicia del tiempo universal (que no es el tiempo de Dios, sino el tiempo que marca nuestra lectura a través de los años), más en la literatura que en la historia. Por ejemplo. Thonis celebra el diálogo, celebra el saber del baldío (también el de la tapera y el arrabal), hay ahí un imperativo categórico que nos define. Tal imperativo no es otra cosa que la lengua en sí. Pero con un gesto que es la mirada del enamorado. Thonis piensa en el amor, lo atraviesa, como la gran imposibilidad de los hombres.

También Thonis se alarma por el monjismo postmoderno: entonces marca el derecho del hombre a no volverse puto. A no dejarse estar porque ser puto es más fácil que enfrentar el fantasma de la imposibilidad del goce: el misterio de la mujer. Thonis, en Micoficciones, advierte sobre el riesgo de la soledad, el riesgo del silencio, el riesgo de no tener interlocutores válidos. Por eso estamos acá. Presentando una advertencia literaria.

Vuelvo sobre el tema de la serie. Al retomar la lectura de Micoficciones como corresponde, página a página, progresando según el orden creciente de los folios, a mitad del libro, pensé en Immanuel Kant. Seguí leyendo y pensando: está Kafka, si está Kafka está Robert Walser, y si están ambos, está la desolación de la derrota ante el amor.

Ahora, ¿por qué pienso en Kant? A ver, creo no ser claro: cuando leo, también pienso, y mientras leía los cuentos de Thonis, pensaba de esa manera. ¿Por qué el efecto secundario era ése en el que aparecía Kant como un fantasma? Este vendaval no se detuvo. Y apareció Königsberg, el pueblito donde vivió Kant, del que nunca salió en toda su vida (o sí, no se alejó más de 150 km, para volver allí), y en el que se recluyó durante 11 años, negándose al diálogo, para ofrecer una obra de 800 folios como resultado de su silencio: Crítica de la razón pura. Qué hermoso título, los filósofos titulan mejor que los novelistas.

En El demonio de la pesadez, cuento de la página 129, ahí se me aparecen Kant, Königsberg, y entonces dije Eureka, y se me apareció justo el pequeño librito de reflexiones sobre el universo que escribiera Poe. Eureka. Eso es literatura.

Y aquí es donde aparece el escudero Thonis que me dice, hacia el final de un libro de cuentos que no es tal (ahora aclaro esto), que el universo está conformado por todos los Königsberg posibles, y que cada Königsberg es un pueblito de Kant vuelto a escribir con otras palabras, con otro estilo, con un amor distinto en el imposible amor hacia una mujer que nunca está en Königsberg. Nuestro Königsberg, me dice Thonis, es el baldío que tenemos adentro. Ése que nos seca lentamente hasta sentirnos solos.

Por eso digo que Micoficciones es un libro de cuentos cuya rebelión es dar el efecto de la novela. En él habitan los Königsberg de las pesadillas del acto de escribir. Micoficciones, le aviso a Thonis, ha declarado su propia independencia, y al ser leído por todos los José Lector que nos habitan, los José Lector borran los títulos de los cuentos y se regodean con la nitidez iluminadora de una novela que se hizo a espaldas del escritor.

Kant tiene una frase maravillosa: “El sueño es un arte poético involuntario.” Hay un acto de poesía por parte del libro de Thonis, poéticamente aspira a otra cosa, a un ser que se configura en el acto de leer. Entonces, para dar ejemplo, para justificar la validez de mi teoría (que incluye la teoría de que un libro de cuentos que genera una teoría general es en sí mismo una novela en rebelión) leo un párrafo de la página 122:

“Era algo para lo que no estaba preparada.

No, el padre no podía deshacerse de los pájaros. La punzaba esa certeza de las muchas desgracias: ¿era la muerte de la madre, su relación con un ex presidiario, con el que pensaba escapar? Tal vez había otra, de la que solo sabían los pájaros: el signo indescifrable pero fatídico que palpitaba en la casa luego de la muerte de la madre. Ella, decían sus amigas, siempre vivía en un mundo que doblaba el real, el cual, sin embargo, se decía Silvia, impedía que las cosas se volvieran homogéneas hasta devorarla. Apelaba a sus pájaros como una música extraña, siempre renovada, que atravesaba las cosas con cierto temblor que evitaba que las flores se pudrieran y que los muebles todavía emitieran reflejos, que la casa de pronto se transformara en una caja de sonidos volátiles, sobreponiéndose al peso de un antiguo mandato, sin duda algo demente, que debió hacer de la convergencia de dos cultos, como si cada uno por separado fuera algo habitual y juntos dieran lugar a esa demencia que al parecer había ganado al padre, cada vez más semejante a una de las figuras del álbum, a todas esas imágenes que se acumulaban en torno a una clepsidra que latía silenciosa y esperaban volver a conjurarse en un golpe anterior a todas las imágenes una vez que los pájaros dejaran de gorjear o de graznar.”

Como verán, Micoficciones acá declara su forma de ser novela.

Lean este libro como les plazca, tal vez no encuentren esto que expreso, pero estoy seguro que sentirán su propio Königsberg. Que, al estar en Palermo, en este otoño oprobioso, con delatores adquiriendo fama como héroes nacionales, en este arrabal donde asfixiar adolescentes es un deporte de porteros, al pensar en un Königsberg, es inefable la aparición de otro Aleph, abandonado como una rama caída, como la pampa misma cuando no era pampa.

La herencia de esa sequedad se remedia con la literatura. Por eso la literatura argentina es esencialmente agrícola. Cada novela, cada cuento, y a veces cierta poesía, ofician de riego. La semilla la señaló, entre otros, Nestor Perlongher, cuando advirtió que en tantos lugares, en tantos Königsberg ocultos: hay cadáveres.
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