LA ÚNICA SOLUCIÓN PARA QUE EL ARTE PROGRESE ES QUE LA EDUCACIÓN ARTÍSTICA INTEGRE TRADICIÓN E INNOVACIÓN Y PRESCINDA DE LA CORRECCIÓN POLÍTICA

Maximilian Frederick Herbert es un artista inglés, entrenado en la Escuela de Florencia en un modo de hacer arte que podríamos considerar como ‘tradicional’. En el marco de un debate que está teniendo lugar en mi blog inglés (taboofart.com) sobre el rol de la burocracia del arte y la correccion política en la instituciones británicas, Max escribió el siguiente texto que decidí traducir para LANP. El siguiente texto, entonces, no es mío sino de Max Herbert (las imágenes son también de él). 

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Dentro del sistema educativo (británico) existe una división entre aquellas escuelas privadas que retienen la práctica de la pintura, el dibujo y la escultura tradicionales (que, como Rodrigo sugiere en taboofart.com los museos emergen históricamente para complementar) y un sistema de universidades públicas que ha venido combatiendo al arte como disciplina manual (poniéndome más énfasis en lo discursivo).

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Muchas de estas instituciones que combaten al dibujo, la pintura o la escultura en tanto disciplinas relevantes lo hacen considerando a las mismas como retrógradas y al hacerlo se autoinstituyen como progresistas y evolucionadas. Toda una serie de cuestiones que tienen que ver con prejuicios y ‘atrocidades’ históricas parecen mezclarse en este tipo de argumento para transformarse en una suerte de discurso ideológico que propone un nuevo  tipo de ambiente artístico, supuestamente, libre de pecado, injusticias y discriminaciones.

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Mientras los talleres privados son lugares de excelencia en los que se cultiva el refinamiento de la técnica y se entrena a los artistas en tareas artesanales como el soplado de vidrio, la platería, la pintura al óleo, el esculpido de la piedra, la carpintería de alto nivel, etc; estos acaban siendo exclusivos y costosos y reservados para artistas provenientes de familias con recursos suficientes para pagar esa educación. El resto no tiene acceso a estos niveles de educación.

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Es al sistema de la educación pública al que estos prospectivos artistas (sin demasiados recursos) pueden efectivamente acceder en donde, dado que si bien la educacion británica es relativamente barata (siendo publica), los estudiantes acaban endeudandose y salen del sistema educativo sin las herramientas básicas para ejercer la profesión del artista. Sin embargo, durante esos años de ‘aprendizaje’ y endeudamiento, se los insta a que exploren e innoven. Vemos así como el sistema universitario plantea una contradicción que coloca a los estudiantes de arte en un lugar prácticamente imposible. Es más, se les enseña a que rechacen la critica de arte como ofensa y asuman su postura desde una perspectiva personal pero tambien politico-ideológica en lugar de técnica y exhaustiva. El resultado es el aislamiento solipsista.  Al no haber exploracion técnica lo único que queda es un precario juego de posiciones ideológicas.

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Por su parte, en las academias mas tradicionales, la experimentación y la exploración no son bienvenidas ya que temen que al desviarse del refinamiento técnico terminen yendo en detrimento de su práctica. Es por esto que lo que les queda a los artista es un sistema polarizado en el que sólo hay o experimentación sin técnica o técnica sin experimentación. El primero es público y el segundo es privado.

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El principal problema, tal y como lo percibo es que los valores asociados a la técnica se han terminado ideologizando por lo que, por ejemplo, optar por el marmol de Carrara es, en algunos lugares asociado con el racismo de la supremacia blanca. Este tipo de prejuicio existió, desde ya, históricamente cuando la apreciación de la escultura hecha con ese tipo de marmol estuvo en su auge, sin embargo, la realidad de hoy es diferente y la dificultad de incluir en los programas de estudios el costoso esculpido en marmol parece ser políticamente facilitado por ese tipo de lectura anacrónica contra el racismo. El resultado es el opuesto al pretendido ya que en pos de favorecer la movilidad social de los estudiantes de raza negra se termina dejándolos afuera de los circuitos de trabajo en donde pueden aprender la técnica requerida para ser buenos artistas. Dicho de otro modo, se les da el discurso pero se les niega la técnica. Es esto progresista o lisa y llanamente mentiroso? Vale decir que mientras esto ocurre, los estudiantes ricos tienen acceso al marmol y a la tecnica que los estudiantes negros, no. Cuál es el lugar entonces de la ideología sino el de justificar el no hacer lo que el sistema educativo del arte deberia estar haciendo para ser efectivamente inclusivo?

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El problema es que las instituciones publicas de formacion artistica son las que se presentan como equitativas e inclusivas negando a aquellos que supone incluir las herramientas necesarias para progresar. El resultado es que todo esfuerzo de integrar la tradición (y su técnica) con la innovación es abortado por razones ideologicas fundamentalmente por miedo a que el poder de cualquiera de ambas posiciones se pierda en lugar de que potenciarse.

Esta ‘grieta’ hace que el poder fluya en dos direcciones: una hacia la técnica (que se presenta como ideología) y la otra hacia la ideología (que se presenta como técnica). Esto le da poder a los burocratas a cargo de las instituciones que pasan a usar grandes palabras y discursos para consolidar su lugar pero los que terminan pagando el costo son los artistas. Ambas escuelas tiene que unirse para permitir que el sistema respire integrando tradicion e innovacion y finalmente podamos pasar al proximo nivel.

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