UNA MUESTRA RECIÉN INAUGURADA EN EL MOMA REAFIRMA LA VOCACIÓN DE LOS CURADORES DE MOSTRAR MÚSCULO Y DESPLAZAR A LOS ARTISTAS PARA CONSAGRAR SUS PROPIOS HÉROES

Unknown-1En ‘Qué es el Arte?’, Leo Tolstoi explora el contexto de producción y circulación, generalmente, de mal arte en su época. Al grupo social encargado de dicha legitimación lo denominó ‘la burocracia del arte’ caracterizándolo por compartir un único objetivo que es el de la perpetuación de sus privilegios destruyendo aquello que supone proteger.

Como saben, hace un par de semanas fui a ver al MNBA la muestra ‘Orozco, Rivera y Siqueiros: La exhibición pendiente y la Conexión Sur’, co-curada con el Museo de Arte Carrillo Gill de Mexico. Los trabajos incluídos en el show son, previsiblemente, excelentes y el modo en el que están dispuestos ayudan al espectador a entender el modo en el que los muralistas mejicanos pasaron de la sátira política al gran muralismo. Sin embargo, el titulo de la muestra plantea un tipo de lectura diferente vinculado con la narrative del curador mexicano (Fernando Gamboa) que debió presenter esta muestra en el Chile de Allende pero cuyo intento se vió frustrado por el golpe de Pinochet.

imagesAunque las primeras salas están dedicadas exclusivamente a Orozco, Rivera y Siqueiros, al llegar al final, vitrinas con documentos y una pantalla de tv con la proyección de un video presenta a Gamboa hablando de su frustrada muestra y de su preocupación por la situación reinante. De pronto, los tres muralistas mejicanos son corridos a un lado para dar lugar a un curador que es presentado como un héroe en la narrativa de su propio fracaso. Es en la resolución de este fracaso que los curadores Carlos Palacios y Cristina Rossi, lo transforman en una suerte de prócer curatorial al nivel de Orozco, Rivera y Siqueiros. Es imposible no salir del show confundido por la evidencia de que los curadores usaron la gran muestra como excusa para monumentalizar su profesión, o deberíamos decir, su corporación. Gamboa pasa a constituirse en una pieza arqueológica que sirve para posicionar a la curaduría como hacedora de sus propios héroes y totems.

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En la otra punta de América, en el MoMA de NYC, los curadores Stuart Comer, Rachel Federman, Rudolf Frieling, Garry Garreis and Laura Hoptman hacen algo análogo en una muestra dedicada a un artista que no quería ser mostrado y que, en vida, descuidó sus obras al punto de destruirlas. El artista en cuestión es Bruce Conner que, según dArtforum, ‘saboteó, muchas veces interfiriendo directamente, toda posibilidad de lograr una muestra’.

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A lo largo de su carrera, Conner hizo dibujos, films, instalaciones, grabados, performances y otro tipo de eventos contraculturales como por ejemplo presentarse a una elección en su ciudad natal (San Francisco). Quizá la naturaleza de sus obras y su espíritu contracultural eran lo que hacían que no quisiera mostrarlas en museos. Esta puede ser la razón por la que saboteó todos esos intentos de llevarlo a museos. Entonces por qué insistir? En realidad, la insistencia tenga que ver con la oportunidad de usar al díscolo para mostrar músculo de la ‘corporación curatorial’.

‘It’s All True’ es organizado por el San Francisco Museum of Modern Art y co-curado con el NY MoMA y es la primera retrospectiva dedicada a Conner y, shockeantemente, el primer show individual en New York. Los curadores han puesto especial atención a las cuestiones de conservación de obras, por definición, frágiles. Cuesta entender por qué tanta insistencia en mostrar a un artista que no quería ser mostrado y, más aún, por qué invertir tanto dinero restaurando aquello que el artista no quería que existiera. A no ser que esta sea una oportunidad para que la ‘corporación curatorial’ muestre lo que puede hacer incluso con aquellos artista que más se le resistieron. J A T

LA MUESTRA EN EL BELLAS ARTES SUPONÍA SER SOBRE OROZCO, RIVERA Y SIQUEIROS PERO TERMINÓ SIENDO UN HOMENAJE DE LOS CURADORES ‘MILITANTES’ A UNO DE SUS ANTECESORES

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