EN EL ENSAYO DE ‘DIDO Y ENEAS’, LOPÉRFIDO CONTESTÓ LOS ABUCHEOS CON UN ‘USTEDES ESTÁN ACÁ PORQUE YO LOS DEJO ESTAR GRATIS’

DOMINGO A LA NOCHE / LOPERFIDO, EN EL COLÓN – Repudio en el ensayo abierto de Dido y Eneas.

– Nos das mucha vergüenza. – le dicen
– Bueno, bueno. Viniste acá a escuchar una ópera porque yo lo hago gratis y lo dispuse yo. – contesta.

Luego le dice “stalinista” a una mujer. Y se retira.

En unos pocos segundos, todo: un ministro que ofende a víctimas de una dictadura desde una posición de poder, se victimiza invocando “delito de opinión” y remata descalificando sin pudor.

Una particular visión de la democracia y el espíritu republicano. A los espectadores de BAFICI les dijo “fascistas”. A la señora del Colón, “stalinista”.

Este es el ministro de Cultura de la CIudad Autónoma de Buenos Aires. Si en el reparto, Cultura de la Ciudad quedó para el diario La Nación, ya va siendo hora de decirle a Bartolome Mitre que vaya buscando un reemplazante, verdad? Si no me creen lo de Cultura y Ciudad, miren las fotos de perfil de Esmeralda Mitre… repartida entre sus amigos (de la misma altura intelectual) y funcionarios (contratados o a sueldo) de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

12994302_10156848399615164_6653018051802039653_n

13000330_10154084408299188_4910634589700172903_n

13001122_10156834772240164_3288773158767353976_n

13177729_10154329143159835_2504205906781007864_n

13178767_10154329143144835_1646963616186819699_n

13221701_10156960942140164_94236167564168664_n

13256179_10156946226590164_5819493995584477326_n

 

loveartnotpeople

LOS ABUCHEOS A LOPÉRFIDO Y LA SONRISA DE MI MAMÁ

13010686_10156817661660652_7870070870316734875_n

Porque no me gusta la violencia cuando coarta libertades, esta última semana terminé de llegar a la conclusión de que los taxis porteños no son para mí. Hoy me desperté en la casa de mi amiga Vera quien me recomendó comprar una tarjeta SUBE en el kiosko vecino para embarcarme en el 93 desde Belgrano R a Plaza Italia. Antes de irme, nos sacamos una selfie. La impresión de la cara de Vera en luz sobre el lente hace algo alquímicamente maravilloso. Ya sentado en el colectivo, me puse a escuchar una canción de Beyoncé, una y otra vez. Su título es Blue y el video esta filmando de un favela de Rio de donde vengo. Me sorprendí a mí mismo en que no usé el romanticismo que una canción siempre inyecta para buscar las diferencias con mi presente. En lugar de esto, me concentré la similitudes.

De pronto, un chico razonablemente lindo pero con la parte inferior del cuerpo lo suficientemente desproporcionado como para no ponerme ansioso subió al colectivo , vino directo hacia el unico asiento libre que estaba a mi lado. Era el ultimo del fondo a la izquierda, en la esquina que esta dentras de la salida. Pensé en hacer lo que se que es presumir pero decidi disfrutar la cancion y el colectivo en mi ciudad, finalmente, en mi ciudad. Me sonrió. Le sonreí. Llegué a lo de mi mamá. Antes de subir a verla, me abracé con la encargada y las ‘chicas’ de recepción. Les había traído algo del Freeshop pero no fue por eso que nos abrazabamos. Nos respetamos mutuamente. Yo por lo que hacen por mi mamá y ellos por lo que hago por ella y así, por mí.

Horas antes, no muy lejos de alli, Lopérfido fue nuevamente abucheado en el BAFICI. Cuando vi el video (ver abajo) lo primero que me llamo la atencion fue la cercania de ese cara a cara de los ciudadanos y el funcionario y el respeto de esa distancia en el abucheo. Las palabras eran, por supuesto, duras y contundentes como las que, en su momento, profesara el funcionario. Es que es dificil de digerir el que su mujer ande a los besos de lengua con Chano tras el lugar publico de apoyo explicito que supo construir al lado de su marido y ni hablar de Chano. Hay un tema de desfachatez o de bienes gananciales que plantea un tema de legitimidad y de decoro que, llegado al momento, sus jefes terminaran pagando. El costo personal de Loperfido es evidente por donde se lo mire. Por su parte, Esme se porta como un patron de estancia que, finalmente, por portacion de apellido y sin el mas minimo talent requerido, extendio el alhambrado de su ‘estancia’ y dentro quedó el Teatro Colon y nuestras miradas. Esto, de por si, esta mal pero si a esto le sumamos el prometerle, en camara, ‘conseguirle ese teatro’ a el Chano y luego transformar la fisicalidad del beso de lengua mutuo en lisa y llana asquerosidad (y no digo esto por las lenguas sino por lo innecesariamente provocador, en varios sentidos, de la cuestio); la cosa, logicamente, se vuelve intolerable para la gente y la gente responde. Bien por ellos.

De pronto, un chico razonablemente lindo pero con la parte inferior del cuerpo lo suficientemente desproporcionado como para no ponerme ansioso subió al colectivo , vino directo hacia el unico asiento libre que estaba a mi lado. Era el ultimo del fondo a la izquierda, en la esquina que esta dentras de la salida. Pensé en hacer lo que se que es presumir pero decidi disfrutar la cancion y el colectivo en mi ciudad, finalmente, en mi ciudad. Me sonrió. Le sonreí. Llegué a lo de mi mamá. Antes de subir a verla, me abracé con la encargada y las ‘chicas’ de recepción. Les había traído algo del Freeshop pero no fue por eso que nos abrazabamos. Nos respetamos mutuamente. Yo por lo que hacen por mi mamá y ellos por lo que hago por ella y así, por mí.

13010692_10156817545710652_9088609256445416279_n

Horas antes, no muy lejos de alli, Lopérfido fue nuevamente abucheado en el BAFICI. Cuando vi el video (ver abajo) lo primero que me llamo la atencion fue la cercania de ese cara a cara de los ciudadanos y el funcionario y el respeto de esa distancia en el abucheo. Las palabras eran, por supuesto, duras y contundentes como las que, en su momento, profesara el funcionario. Es que es dificil de digerir el que su mujer ande a los besos de lengua con Chano tras el lugar publico de apoyo explicito que supo construir al lado de su marido y ni hablar de Chano. Hay un tema de desfachatez o de bienes gananciales que plantea un tema de legitimidad y de decoro que, llegado al momento, sus jefes terminaran pagando. El costo personal de Loperfido es evidente por donde se lo mire. Por su parte, Esme se porta como un patron de estancia que, finalmente, por portacion de apellido y sin el mas minimo talent requerido, extendio el alhambrado de su ‘estancia’ y dentro quedó el Teatro Colon y nuestras miradas. Esto, de por si, esta mal pero si a esto le sumamos el prometerle, en camara, ‘conseguirle ese teatro’ a el Chano y luego transformar la fisicalidad del beso de lengua mutuo en lisa y llana asquerosidad (y no digo esto por las lenguas sino por lo innecesariamente provocador, en varios sentidos, de la cuestio); la cosa, logicamente, se vuelve intolerable para la gente y la gente responde. Bien por ellos.

 


LOVEARTNOTPEOPLE